¿Qué nos deja el tercer debate Presidencial?  

Dania Ravel

13 de junio, 2018



Se acabó la etapa de los diálogos acartonados o los ejercicios pseudo-deliberativos de simple trámite. Pues ayer por la noche, en el Gran Museo del Mundo Maya, fuimos testigos del último de los tres debates presidenciales que el INE se propuso organizar para estas elecciones. 

 
Una vez más, presenciamos algunas modificaciones en el formato, a fin de ensayar la búsqueda de nuevas rutas enriquecedoras de estos ejercicios no sólo en beneficio de los contendientes, sino también favoreciendo la labor de la y los moderadores, y sobre todo, para lograr que las mexicanas y mexicanos tuvieran la oportunidad de conocer con mayor profundidad las propuestas que impulsan los candidatos. 

 
El interés ciudadano en torno a este tercer encuentro no fue omiso a esta última llamada a la confrontación y aclaración de propuestas de gobierno, y quienes así lo hicieron, presenciaron que los candidatos estuvieron sentados en una mesa redonda (compartida, asimismo, por la y los encargados de la moderación del debate), enfrentando cuestionamientos ciudadanos más complejos.

 
Dejar a un lado la solemnidad de los atriles no solo cumplió con este afán de innovar para hacer más atractivos estos ejercicios, sino que se propuso, primeramente, convertir a éste en una fuente valiosa de información y de conocimiento de las distintas plataformas políticas antes de la veda electoral y de la llegada del 1 de julio. Por otra parte, pretendió seguir impulsando las acciones donde se sustente que las elecciones las hacen las y los ciudadanos, pues podría calificar como exitoso el vínculo que se formó y que no se había visto anteriormente entre el ecosistema digital y sus usuarios con la participación cívica y los asuntos político-electorales. 

 
En este sentido, destaca que las discusiones giraran nuevamente en torno a las preocupaciones e intereses de las y los mexicanos. Pues de las más de 11 mil preguntas recibidas a través de redes sociales, la y los moderadores eligieron las de mayor relevancia para enriquecer el debate.

A pesar de todo, muchos aspectos serán perfectibles, y a futuro habrá que mejorarlos, pero también de manera correlativa, tendrá que existir un esfuerzo adicional por parte de los actores políticos para adaptarse a este tipo de ejercicios que les plantean mayor exigencia de argumentación, síntesis y congruencia ante las audiencias. Por lo pronto, el ciclo de las deliberaciones organizadas por el INE se cierra a un par de semanas de que también lo hagan las campañas, y si de estos debates las y los mexicanos han podido conocer más a sus candidatos a la Presidencia de la República y las propuestas que defienden, creo que todas y todos, tanto autoridades como partidos políticos, candidatos, medios de comunicación y sociedad en general, habremos cumplido.


Las opiniones son responsabilidad de quien suscribe.

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